Oñí ocan, ocan mí.

Noviembre 27, 2005 at 6:32 pm | In Uncategorized | 1 Comment
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Hay cosas que uno nunca imagina que va a ver. Yo, por ejemplo, no pensé que la muerte de mi padre fuera posible, y aunque no la vi, todavía la siento. No pensé que vería a mi hermano convertido en padre de familia, pero su felicidad me produce felicidad. Nunca soñé siquiera que vería en mi mano un anillo de compromiso -aunque bueno, no duró mucho tiempo ahí- y Dios me concedió esa gracia. Pero a lo que me quiero referir hoy es a que nunca pensé que asistiría al baby shower de mi amiga Sandra, y la fiestecita fue ayer. Y a pesar de que Sandra y yo fuimos amigas desde los diez años -y creo que hasta los 19 o 20- nuestras vidas ahora ya no tienen nada qué ver. De hecho, llegó un punto en el que me sentí completamente fuera de lugar en esa fiesta, pero no importa, pues para ser sincera la gran razón por la cual asistí fue poder ver aunque fuera un ratico al gran amor de mi vida, a mi corazón de miel: María José. Y eso también me desgarró el alma, pues al principio Mimi me reconoció, pero no me trató muy cariñosamente que digamos; tuvo que pasar un rato para que me diera besitos y abracitos. Cuando la fiesta terminó y fuimos a la casa, la pobre pensó que me iba a quedar a dormir, y me llevó a la cama. Pero yo tenía que irme -algo que ella tampoco entiende todavía- y pasó lo que siempre pasa: salí y tuvieron que sujetarla, mientras ella lloraba y yo escuchaba su llanto todavía algunos pasos lejos de la casa. Parte el alma. El problema es que María José tiene dos años, y no comprende bien que el tiempo no perdona, y que hay que exprimirlo antes de que él lo exprima a uno. Yo hago lo posible por aprovechar los segundos, pero ella no, y al final siempre lo lamenta. Me duele tener que despedirme de ella tantas veces, pero no hay nada que pueda hacer, lo único mío que tengo es mi vida, mi lerí-mi omá-mi osun, mis eggun y mis orishas. Pero los hijos son de sus madres, y María José está off limits. Es doloroso pero cierto, yo nunca podré vivir con mi madre otra vez, y eso representa estar lejos de Mimi. ¿Para qué Dios nos da corazón, si se pasa la vida quitándonoslo a cachitos?

El estado de cosas…

Noviembre 26, 2005 at 5:30 pm | In Uncategorized | 2 Comments
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Ayer por la tarde vi a Julio. Él tenía que hacer una entrevista para su revista (Éxodo), al grupo Israel Vibration, y me pidió que lo acompañara y después fuéramos a tomar una chela. Por la mañana, cuando me llamó, me pareció que eso era justamente lo que me hacía falta para salir del shock post-ruptura, así que acepté casi con gusto, y para ser sincera, al principio me la estaba pasando bien, pues Julio después de todo es un tipo divertido. Cuando estábamos en su casa, los recuerdos no faltaron y él mismo, cuando estábamos escuchando música en su recámara, dijo: “la última vez que estuvimos aquí nos estábamos besuqueando”. Mmmm. Para ser honesta ninguno de los recuerdos me significó nada. Y para terminar, cuando estábamos esperando para pasar a la entrevista con el grupo este, a Julio se le ocurre preguntarme si lo había querido; fue muy difícil salir por la tangente, así que le dije: “¿tú que crees?” y él dijo: “que sí”, a lo que yo respondí: “bueno, pues vive con eso”. Fiu, que cerca. Cuando Julio preguntó el motivo de mi tristeza le dije que acababa de terminar con Nelsito, y me dijo que no me preocupara, que finalmente lo único que él quería de mí era la visa. Cuando yo le dije que si eso fuera lo que él quería no me hubiera dejado, y él me dijo que seguramente ya encontró a alguien que se la dé más rápido o más fácil. Crash. En fin.La gente puede decir lo que quiera, al fin y al cabo siempre dicen lo mismo, eso ya no me genera ninguna sensación más que la de aburrimiento, pero ayer, al estar con Julio -que solía ser alguien conocido- me sentí como con cualquier extraño, y afuera del Holiday Inn, me sentí fuera de lugar, completamente ajena a la ciudad con sus autos y su gente. Comprendí lo que le quería decir la gente a Nelsito cuando le decían: “Nora está en su país”. Me sentí de pronto en mi país, y me sentí muy lejos de él. Nunca había sentido eso, pero de pronto tuve conciencia del mar y de los kilómetros. Entonces vino el bajón, porque después de dos años no recordaba la sensación de estar sin Nelsito; todavía hoy no recuerdo cómo era mi vida antes de él. Aquí en México decimos que a todo se acostumbra uno, menos a no comer, y lo consideramos una ventaja, sin embargo no siempre lo es, porque una vez que te acostumbras a ser feliz, ¿cómo te desacostumbras? Se supone que a estas alturas ya debería haber llevado a cabo mi limpieza post ruptura, es decir, guardar -o incluso destruir- todo lo que tenga que ver con la relación recién terminada. Pero su foto sigue pegada en la pared -“y el álbum de mi cabeza sólo con fotos suyas se llena”-; cuando éramos novios yo conversaba con esa foto, incluso imaginaba lo que él podría responder, y así… teníamos pláticas interesantes. Ayer todavía hablé con él, sólo que ya no le llamo de “mi amor”. No quisiera -y creo que no podría- destruir sus cartas (ni siquiera he borrado sus correos). Y aunque le dije que iba a mandarle el anillo de compromiso, ayer que miraba mi mano y recordaba el momento en que me lo entregó y todas las ilusiones y sentimientos que ese sencillo objeto representa(ba), me di cuenta de que no tengo la capacidad de desprenderme de él todavía, así como no tengo el valor para enfrentar que esto ya no fue más. “Sentía mucho por ti/y ahora/ que siento igual de mucho/no lo sé dividir/ (…) el que siente no presiente/y de tanto que sentía/ no sentí que te perdía.”

Substine et abstine

Noviembre 24, 2005 at 1:35 pm | In Uncategorized | 1 Comment
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El galán de la película -que también es el villano- sale de la humilde casita. Todavía el muy cínico le dice a su mujer: “viejita, no me esperes”… y se larga. La protagonista lo mira partir y se muerde el puño para contener el llanto, pues ya sabe a dónde va ( y lo que le toca a ella cuando regrese). Con ojos húmedos camina hacia el altarcito que le tiene puesto a la Virgen de Guadalupe y le pregunta: “Lupita, Virgencita, ¿por qué es así conmigo si yo lo quiero tanto?” (Todo esto puede ser en blanco y negro o a color, según el espectador prefiera).
Seguro la escena se les hace conocida, y no sólo porque se pueda encontrar en casi cualquier película o telenovela mexicana, sino porque muchos de nosotros la hemos presenciado en vivo y a todo color. La mujer cree que gana el cielo a base de resistencia.
Mi padre fue muy mujeriego. Mucho. Y no sólo eso, sino que no tenía la más mínima delicadeza para serlo (recuerdo por ejemplo que una vez nos llevó a mi hermano y a mí al cine con una de sus “amigas” -casi siempre doctoras- el día del cumpleaños de mi mamá; cuando regresamos mi mamá tenía la cara tan hinchada por el llanto que pensé que tardaría días en ser la misma; su cara se recobró al día siguiente pero mamá nunca volvió a ser la misma); sin embargo, mi papá jamás fue tan juzgado por sus acciones como lo fue mi madre el día que lo dejó. Su propia madre -mi abuela Manuela- le dijo que lo que mi papá hiciera de la puerta para afuera no era asunto suyo, mientras ella fuera “la señora de”.
Que asco, una madre diciéndole a su hija: “la única forma de que seas alguien es aguantándole todo a un fulano sólo porque se casó contigo”. Hasta donde yo lo entiendo un matrimonio es un compromiso, un acuerdo de voluntades, no es un título de propiedad… El problema está cuando uno aguanta poramor. Conozco muchos casos de esos -yo he sido en más de una ocasión un caso de esos-. Y sé que es muy difícil ese dilema, el amar a alguien tal como es y a la vez desear que fuera sólo un poquito diferente. Pero sin importar eso, las mujeres aguantamos porque creemos que tal vez en una de esas cambia. Desearía que todos esos hombres inconscientes y egoístas dedicaran el mismo esfuerzo que nosotras aplicamos a soportarlos con todo y todo, a tratar, al menos por un dìa, de hacer lo que está bien y no sólo lo que les conviene.

Mañana

Noviembre 24, 2005 at 4:49 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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Mañana regreso al trabajo y a la vida normal, aunque al parecer nada de esto se ha aclarado todavía. Lo único salvable es que me siento mucho mejor.
Estoy en un café internet esperando a Nelsito. No, no viene de Cuba, sino que me citó en internet, no me queda muy claro para qué. Espero que sea rápido porque esto es cariñosito como los ositos.
Hace rato mi mamá me llamó y me dijo que me quiere y que me extraña, y la verdad es que yo también la extraño, a ella y a María José, y vivir en San Ildepiedra en una casa que, si no era nuestra, por lo menos si era regida por nuestras reglas. Extraño mis santos, y oír mi música desde que Dios amanece hasta que Dios anochece. Extraño comer sandwiches de queso y toronjas con María José, y abrazarla y bailar con ella y sentarnos a ver sus películas.
Pero…
sé que si regreso -si pudiera regresar- todo volvería a ser igual, y volveríamos a sufrir lo mismito que antes, así que mejor nos extrañamos y nos miramos de lejos. Qué triste, en fin.
Estos días yo me hice la chaqueta mental de que si mi papá viviera no sé qué… no engaño a nadie, si mi papá viviera y por ventura a mí se me hubiera ocurrido decirle algo de lo sucedido, me pone tres cachetadas guajoloteras y mi insulta hasta que se canse, seguro. Pero en mi ejercicio masturbatorio imaginario, él me dice: “no te asustes nena, yo voy a ayudarte y todo va a estar bien”.
Soñar no cuesta nada.
¿Cuándo será el día que pueda tener una familia de verdad?

Buenos días

Noviembre 23, 2005 at 5:43 pm | In Uncategorized | 1 Comment
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Cuando todo el mundo alrededor señala a alguien como mentiroso, pero uno no cree que lo sea

…¿cómo se lucha para defender una verdad ajena?… ¿es así que se comprueba la fe?…

Y si es así…

…¿por qué ya no quiero escuchar nada?…

Howl – Aullido

Noviembre 22, 2005 at 5:19 pm | In Uncategorized | Leave a Comment
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No, no es el poema.
Lo que quise decir es que si se pudiera publicar un aullido estentóreo, animal y primitivo, no tendría necesidad de tanta palabrería.
Porque hoy soy un animal lastimado y enfermo. No me siento enferma y miserable como una persona normal, sino enferma y corroída como una entraña, como una bestia.
Todo me duele. El cuerpo, la piel, la mente, la confianza…
Y estoy sola… Lo más cerca que alguien ha estado de mí en estos momentos ha sido un teléfono y un cómo estás. Pero necesito más que eso. No importa, hay que acostumbrarse.
Tengo miedo, frío, dolor. (¿Por qué será que el dolor destruye el lenguaje? Quisiera decirles lo que siento y sólo llego a esas cinco letras que no gritan, no tiemblan, no lloran como yo. No significan. No funcionan.)
Pero sé que tengo que recuperarme y hacer como si no sucediera nada. Es sólo un cambio de piel, un vaciarme las entrañas. Mañana será distinto… aquí no ha pasado nada.

Nelsito, la carta y la duda…

Noviembre 19, 2005 at 7:48 pm | In Uncategorized | 2 Comments
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Entre Cuba y México existe un particular servicio de mensajería, la mayor parte de las veces más confiable y efectivo que cualquier otro. Tiene, además, algunas variantes. El clase B es el que consiste en abordar a un turista en el aeropuerto, ya sea en el Benito Juárez o en el José Martí, depende de dónde a dónde vaya el envío y, al verlo formado en la fila para documentar el equipaje, hacerle la ingenua pregunta, que peca de obvia: “Oye, ¿vas para Cuba/México?” (según sea el caso). Cuando el inocente responde lo único que puede responder cuando lo han hallado de tal manera in fraganti, el interesado comienza su labor de convencimiento: “mira lo que pasa es que yo tengo a alguien allá (hijo, madre, novio, tío, etc…) y me hace falta mandarle algo (ese algo puede ser desde tela, ropa, cartas, etc)…”. Uno presiente el sable y, cuando es primerizo, se asusta y se niega a la primera; cuando uno entiende la situación, generalmente accede, y lo más común es que la persona a quien va dirigido el envío se encuentre esperándolo en el aeropuerto de su país. Pero hay una categoría distinta y mejorada, la clase A, que garantiza casi al 100 por ciento que el envío va a llegar sano y salvo -además, se puede enviar casi cualquier cosa con completa seguridad-. Este tipo de envío consiste en hablar con una persona que uno ya conoce -una amistad o un pariente- que se dirige al país al que uno desea hacer llegar el envío, y pedirle por favor que lo entregue. El viajero recibe el paquetico, que en el envoltorio tiene el número telefónico del destinatario, para que éste pueda informarle que un paquete le espera en …donde sea que el viajero vaya a estar. Este servicio tiene sus desventajas, claro está. Recuerdo, por poner un ejemplo, un día que recibí llamada de un tal Camilo, que me decía ser amigo de Nelsito y tener una carta para mí de mi Romeo, que yo tenía que ir a recoger a su casa. Claro, todo normal, el problema entra cuando consideramos que yo vivía en Nicolás Romero (es inútil que se pregunten dónde es eso, seguro que no lo saben ni lo encuentran en el mapa) y el tal Camilo vivía en ¡Iztapalapa! Pues el amor requiere sacrificios, y allá fui, para leer las líneas que alguien del otro lado del mar me había puesto. Pero bueno, no nos salgamos del tema, como dice Cobra Bubbles, lo que yo quería contarles es que al haber vivido esta desesperante situación de no poder enviar cosas más que a través de la buena voluntad de la gente, cada vez que puedo hacer un favor de este tipo lo hago, y en mi estancia en La Habana y en San Nicolás de Bari recibí unos cuantos encargos para traer. La mayoría los he cumplido perfectamente bien y sin mayor complicación, sólo me quedan tres cartas, que son las que me han dado problemas. Las dos primeras no he podido entregarlas porque no he localizado a los destinatarios vía telefónica, pero eso no tiene mayor chiste, es cosa de coincidir. La última se trata de un gran sobre blanco, donde se lee : “PARA CYNTHIA”, con letras azules y un sonriente corazón. Sí, no se necesita mucha imaginación para saberlo, se trata de la carta que una mexicana espera de lo su novio cubano. El atento lector se preguntará cuál es el problema con eso; pues el problema es muy grave. Cuando estuve en San Nicolás Nelsito me comentó que un amigo de él tenía novia en México, que se conocían por internet pero que nunca se habían visto, y yo le dije que eso no existía; él me dijo que estaba de acuerdo, pero que él qué iba a hacer, es decir, que no era su maletín. Una de esas noches, Yoli -mi suegra- me pidió que la acompañara a entregar un trabajo de costura que había hecho justamente a la casa del muchachito en cuestión, que no se encontraba ahí. Eso no impidió que su mamá me pusiera al tanto acerca de la muchachita y que inclusive me mostrara su foto; la niña no es del tipo que enamora sólo de verla, get it?, así que de inmediato comprendí que ahí había algo raro. Al salir de ahí, mi suegra misma me dijo “viste? ese es un noviazgo por convenciencia”. Me quedé atónita; puedo comprender que una persona tenga tanta ambición y tan poca dignidad para hacer eso, pero lo que se me hizo increíble es que una familia entera pueda estar involucrada. Que asco. Entonces, como yo ya había accedido a entregar cosas, recibí la carta que el muchachito iba a mandar, y la traje. Pasó estos días en mi buró, y a medida que iba entregando el resto de las cosas iba postergando ese envío porque recordé lo que es sentir incertidumbre y desear que alguien por sentido común te diga la verdad. Yo hubiera deseado que, si alguien sabía algo así, me lo hubiera dicho directamente y me evitara un golpe del que quien sabe si más tarde me podría reponer. Entonces decidí que no iba a involucrarme tanto como para decirle a la niña que le están viendo la cara -más bien, el bolsillo, el pasaporte, yo que sé- pero tampoco iba a ser partícipe de semejante atrocidad. No iba a entregar la carta, y era mi última palabra. Hubiera estado bien si todo hubiera quedado ahí, pero no fue así…
Me cuesta trabajo reconocer que hice algo tan deshonesto, pero lo hice. Comencé a pensar: “¿y cómo serán las cartas de un novio por interés? ¿qué podrá escribir alguien que no siente nada? Después de todo, no la voy a entregar, nadie va a darse cuenta…” Sí, lo confieso, la leí. Y como decía mi querido amigo Sergio (por cierto, donde estás corazón, no oigo tu palpitar): el que busca la verdad merece el castigo de encontrarla. Lo primero que encontré fue una carta de la mamá hacia la nuera, luego una de la cuñi (donde le dice entre otras cosas que el tal Chuchi no hace más que hablar de la novia en cuestión, y que tienen su foto en un cuadro de su cuarto, cuando yo oí de boca de la mamá, que el tal Chuchi la tiene bien escondida) y finalmente la del embaucador este, donde le pone linduras y cositas que bueno… me sonaron muy conocidas. Los que me conocen bien y saben cómo se desarrolla mi pensamiento -cuando se desarrolla- podrán imaginar cómo me puse. Comencé, como dice José Alfredo, a llorar y llorar, llorar y llorar, hasta que me quedé dormida -ya les conté la pesadilla, que tampoco ayudó a mejorar mi estado de ánimo-. Mi razonamiento fue muy simple: nada me garantiza que Nelsito no sea igual, pues tal como en el caso del Chuchi ese, la familia también podría ser partícipe. Además, cuando uno se lo propone, puede encontrar una evidencia en casi cualquier cosa, y ayer me puse a atar tantos cabos que me pude haber tejido un suéter. Me sentí muy triste, no sólo por Nelsito, sino por toda su familia, a la que sin duda quiero casi tanto como a él -a excepción de mi padrino, a quien quiero como no quiero a nadie-. Hera llegó y le conté lo que me pasaba, no quiso decir nada a favor ni en contra, sólo se limitó a tratar de tranquilizarme. Yo me sentí perdida e hice algo tonto (as usual): le mandé un mensaje a mi padrino diciéndole que ya sabía que Nelsito no me quería y que no entendía por qué él no me lo había dicho, pero que no estaba enojada con él. Mi padrino contestó que no entendía nada, pero que se lo tenía que explicar, así que me llamó a la casa. Yo no le dije exactamente lo que estaba pasando, pero le dije a grandes rasgos que ahora que fui a Cuba había sentido a Nelsito distinto, y que por cosas que había dicho yo había entendido que su interés en mí había comenzado como la ambición de salir de ahí, y que si alguna vez de verdad me había querido, ya no me quería. Él me contestó que hasta donde él sabía Nelsito estaba enamorado de mí, y que él mismo no iba a permitir que él me hiciera un daño, me dijo que él era mi padrino y ahora, mi padre, que yo decidiera lo que mejor entendiera y que él siempre iba a estar a mi lado apoyándome, aunque él no entendía si realmente Nelsito podía ser tan mentiroso o si yo me estaba ahogando en un vaso de agua. Eso me tranquilizó,sin embargo, mientras más crece el amor más crecen las dudas. Sin embargo, aquí sigo, en el camino de saber lo que hay detrás de las palabras.

Bolita!!!

Noviembre 18, 2005 at 4:25 pm | In Uncategorized | Leave a Comment
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En Cuba hay un juego clandestino de lotería conocido por la gente como “la bolita”. Yo siempre he sido fanática de este tipo de cosas, pero lo que me gusta de este juego en particular es que existe una tabla de correspondencias de cada número, del 1 al 100, con algún símbolo. Entonces, lo que hacen los cubanos es que juegan según esta tabla, siguiendo lo que ellos consideran una señal. Por ejemplo, Anita, la tía de Nelsito, me explicaba que cuando Nelsito estaba de iyawó -y vestía todo de blanco-, cada que iba para San Nicolás ella jugaba el número 24 (paloma) y ganaba. Nelsito dijo que el día que me fui de Cuba él iba a jugar el 92 (avión), y así. Por si quieren aplicarlo a otro juego de azar (o por si quieren jugarlo en Cuba desde aquí, via e-mail, como yo pretendo hacerlo je je) les dejo la tabla, diviértanse.
1 caballo
2 mariposa, dinero y hombre
3 marinero, niño chiquito
4 gato, boca, diente
5 monja, mar y carta
6 jicotea
7 caracol y mierda
8 muerto
9 elefante, lengua
10 pescado grande
11 gallo
12 ramera
13 pavo real y niño grande
14 gato tigre, cementerio y enamorados
15 perro, niña bonita
16 toro y mujer santa
17 luna, San Lázaro
18 pescado chico
19 lombriz, bandera
20 gato fino, tibor y orinal
21 majá, dinero
22 sapo
23 vapor
24 paloma
25 piedra fina, casa nueva
26 anguila, médico nuevo
27 avispa
28 chivo
29 ratón
30 camarón y pinga
31 venado y zapato
32 cochino
33 tiñosa y madre
34 mono
35 araña
36 cachimba
37 bruja, gallina prieta, hormiga
38 macao, dinero
39 conejo, culebra
40 cura, sangre
41 lagartija
42 pato, país lejano
43 alacrán
44 año del cuero y guácara con guácara (tortillera)
45 tiburón, presidente
46 guagua, humo
47 pájaro
48 cucaracha, abanico
49 borracho
50 policía y agua
51 soldado
52 bicicleta
53 luz eléctrica y beso
54 flores
55 cangrejo. isleño a trancazos, murciélago
56 merengue, reina y camisa
57 cama, telegrama y puñalada
58 retrato, cuchillo, adulterio
59 loco
60 payaso, huevo
61 caballo grande y arroz
62 matrimonio
63 bandolero
64 muerto grande
65 comida
66 tarro, pareja de yeguas
67 puñalada
68 cementerio
69 pozo
70 coco
71 río
72 buey, jicotea, collar
73 maleta
74 papalote, militar
75 corbata, guitarra
76 bailarina
77 bandera italiana, muletas S. Lázaro
78 sarcófago y muerto
79 tren de carga, lagarto
80 médico viejo, desesperado
81 teatro
82 madre, león
83 tragedia
84 sangre, banquero
85 espejo, reloj
86 tijeras, manguera
87 plátano
88 Miguel Mariano, espejuelos, gusano
89 mucha agua, casa vieja
90 viejo 91 comunista, alpargata
92 puerco grande, avión, globo
93 sortija
94 machete, Habana
95 guerra
96 zapato, puta vieja
97 mosquito, grillo
98 piano
99 serrucho, gallo, carbonero
100 inodoro, automóvil

De vuelta…

Noviembre 16, 2005 at 7:58 pm | In Uncategorized | 1 Comment
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Antes de ir a Cuba sentía que todo estaba en perfecta armonía en mi vida, y me sentía realmente feliz, sin embargo, ahora me siento completamente desencajada, fuera de todo. Como que no me acostumbro a volver a mi vida, sobre todo no me acostumbro a estar sin Nelsito. Las ocasiones anteriores lo extrañaba, pero no tanto, ahora es distinto. Puede ser a causa de todo el tiempo que llevamos juntos, que sin duda influye, pero bueno, no hay nada que hacer al respecto. El problema es que ahora miro mi cuarto y me parece ajeno, y no sé que hacer con mi tiempo y rutina normal, y lo más triste es ir a dormir y que él no esté para hacerle la “llave técnica”.
Del viaje no hay mucho que pueda decir, pues casi todo debe permanecer secreto, para mí, sólo puedo contarles que todo salió bien, y que al paso del tiempo y las circunstancias uno va conociendo a las personas, y aunque a veces lo que encuentra no le gusta, no por eso uno deja de amar igual.
Nelsito: yo sé que no estás leyendo esto, aún así quisiera decirte que la prueba definitiva de que te amo es que sigo aquí a pesar de mis propias dudas. Me estás haciendo mucha falta para vivir!!! Te amo siempre.

Bienvenidos

Noviembre 7, 2005 at 2:21 pm | In Uncategorized | 2 Comments
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Estoy empezando este nuevo blog y ya me siento culpable por abandonar el otro, pero bueno, parece que este tiene mejor presentación y eso siempre puede ser importante. Ojalá pudiera mantener los dos, pero se me antoja muy difícil. Entre las ventajas de este nuevo sitio se encuentra que puedo recibir sus comentarios y eso me emociona bastante; espero poenr aquí algo que sea de su interés.
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