Julio 21, 2006 at 7:12 pm | In Uncategorized | Leave a Comment
Tags:
Isra una vez me preguntó por qué cuando uno está triste es más fácil escribir… Ahora me respondo que es por la sencilla razòn de que cuando uno está feliz, lo único que le ocupa es su felicidad, y se olvida de escribir y de ver con otros ojos o tocar con otras manos. Al fin de cuentas, la tristeza es la vuelta a todo lo que no nos gustaba, que si bien la felicidad no había cambiado, por lo menos había hecho soportable. ¿Cómo me di cuenta? Fácil: vi mi blog, y noté que en los últimos cinco meses no había escrito tanto como en noviembre o diciembre o de ahora en adelante.
Cuando uno tiene mucho qué decir y nadie a quién decirlo, o cuando la persona con quien deseamos hablar simplemente no quiere escucharnos, nos queda la opción de decir lo que sentimos de todas maneras, y guardarlo en un frasco, que puede arrojarse al mar a buscar un destino, o que puede llevarse siempre a mano, por si un día nos encontramos como si tal cosa, al doblar una esquina del azar. Sabes que escribo de ti, para ti, contigo. Puedes negarte a escuchar, pero sabes que estás siempre oyendo, y el conjuro se vuelve maldición, y mi voz está debajo de cada piedra, en el vapor del agua, en el pam pam del corazón. Allí, en la palma de tu mano, estoy.
Ayer como la canción, estuve leyendo las viejas cartas, y me pregunté igual: “¿y dónde quedó ahora / esa hermosa ilusión / de regalarte a vos / lo mejor de mi amor?”. Recordé el día en que veíamos televisión, y en la obra que estaban dando aparecía una mujer en desgracia, porque cada hombre con el que se casaba la hacía infeliz. “Ella tiene la culpa, porque se casó con un idiota que sólo le importa su deporte, no ella”. No lo entendí en ese momento, ahora lo sé, todos queremos ser prioridad, y no siempre lo somos. O nos equivocamos al pensar que somos prioritarios para aquellos que lo son para nosotros. Ojalá fuera así, pero ¿cómo saberlo?… ¿O cómo darle a entender a alguien que para nosotros es prioridad?
Chey siempre dice: son señales. Dios la bendiga, qué suerte saber leer las señales, porque ayer leyendo viejas cartas encontré una de septiembre, donde me confesaban un gran dolor y una gran culpa, donde me decían que me necesitaban para desahogarse… Es decir, no me confesó claramente lo que ocurría, pero sí confiaba en mí lo suficiente para sentir la necesidad de expresarlo. Grave lucha entre el grito de auxilio y la vergüenza… Y yo no supe leerlo, hasta que el tiempo pasó, él lo dijo y yo decidí juzgarlo, por creer que había mentido, que me había ocultado algo tan importante. A serious misreading. El aleteo de una mariposa puede cambiar la historia del universo, y las consecuencias no podían evitarse. Todo se fue junto: lo soñado y lo vivido, lo ficticio y lo real. Estoy frente a frente con las cosas que no quería aceptar o no entiendo. Y quisiera volver al punto de partida, donde todo parecía estar claro, pero por seguirte me alejé del camino conocido, y ya no sé cómo regresar. “No puedes bañarte dos veces en el mismo río, porque la segunda vez ni el río ni tú son los mismos”… Es eso justamente, no soy igual, ni lo eres tú, ni el río -siempre tres: tú, yo y el río-. ¿Qué queda ahora sin el río y sin ti?
No creo en segundas oportunidades sino en nuevos comienzos. Si tuviera un par de minutos para hablar contigo te dirìa que te extraño, que me haces falta todo el tiempo para todo, que aunque hable de otra cosa siempre hablo de ti, que me siento completamente perdida, confundida y vacía. Que me perdones y me conozcas de nuevo, y si puedes, que te vuelvas a enamorar de mí, poco a poco, todos los días, y yo de ti, a diario, hasta que me muera.

Cobarde

Julio 15, 2006 at 4:52 pm | In Uncategorized | Leave a Comment
Tags:
Hace unos días me muero por decir esto: me declaro absolutamente una cobarde. Es oficial. No sé porque hay gente que me toma por intrépida, porque nunca lo he sido. Más allá de mis miedos confesos, como el pánico que me dan los murales o el que me daba el retrato de Morelos cuando era niña, puedo decir que todo o casi todo me da miedo. No sé cómo expresarlo en su totalidad, pero aunque el miedo es paralizante, llega un punto en el que uno aprende a vivir con él, y se puede convertir en una fuerza vital. Tengo miedo de andar sola por las calles, de las entrevistas de trabajo, de los accidentes viales, de los delincuentes, de las enfermedades… pero cada día tengo que luchar con eso y salir, y así es como paso por valiente, supongo.
Aunque debo reconocer que hay cosas que dan más miedo que otras, como enamorarse, o equivocarse, o las dos juntas, o perder lo que uno ama por un error, o que lo quieran más de lo que uno quiere, o que realmente no lo quieran en absoluto -aunque parezca que sí-.
Vivo en un miedo constante, sempiterno… Pero hasta vivir sin miedo me da miedo.
  • Lo antes dicho

  • Los trabajos y los días

    Julio 2006
    L M X J V S D
    « Jun   Ago »
     12
    3456789
    10111213141516
    17181920212223
    24252627282930
    31  
  • Aquí se habla de…

  • Y contando...

    • 37,170 hits
  • Y de aquí, ¿a dónde?

  • Recientemente

  • ¿Y qué dice el público?

    GabyS en Nunca como hoy
    cascabelera en Nunca como hoy
    cascabelera en el hilo negro
    GabyS en el hilo negro
    La niña Fonema en Paté de Fuá y el rock de otros…
  • Blog de WordPress.com. | Theme: Pool by Borja Fernandez.
    Entries and comments feeds.