…y después de todo, ¿qué?

Octubre 29, 2007 at 12:59 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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Y la abuelita Fina me dice: “ven de visita, no te preocupes, aquí no hay nada que pueda herirte”… Quisiera creerle esa mentira tan linda.

Amor verdadero

Octubre 28, 2007 at 11:44 pm | In Uncategorized | Leave a Comment
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Ayer le llamé a Koyote. Intenté hablar con él varias veces, porque tenía que decirle que me arrepentía de haberme desquitado con él por algo que no venía al caso y que estaba dispuesta a hacer lo que fuera para enmendar el error. Él dice que todo está bien, pero no es cierto: ha puesto una barrera muy clara entre el pasado y el presente, entre él y yo. Cuando sentí su actitud por la bocina del celular y colgué, me encontraba sentada en la puerta de casa mami, recibiendo un poco de sol. Me pregunté por qué el mundo es así, por qué las personas somos así: cometí un error, y lo acepto, pero él no acepta mis disculpas y tampoco dice abiertamente que no las acepta. Me puse a extrañarlo tristemente, y pensé en mis amigos, sobre todo en Chey, y me sentí miserable. Comencé a llorar como hacía rato no lloraba: como lloraba en secundaria, cuando no entendía que mi mamá se hubiera ido y que yo no podía hacer nada para tener una vida diferente… Entonces llegó mi hermano. Mi hermano es una de las personas a las que más he amado en toda mi vida. Muchas veces cambié mi bienestar por el suyo y me sentí feliz por ello. También ha sido una de las personas que más me han lastimado y traicionado. Sin embargo, llegó, me vio llorando y me dijo: “pinche frío, ¿no?” (en mi casa somos reyes del subtexto y la pragmática, de modo que sabemos que una frase puede tener un sentido específico que no guarda relación con su significado, en dependencia de la situación en la que se dice y el tono con el que se pronuncia). Me saludó con un beso en la mejilla, así que se mojó con mis lagrimitas, y yo le contesté: “sí, no sabes la semana que he pasado”. Él me dijo: “sí, está cabrón” y se sentó conmigo, lo cual es su manera de decir “si quieres hablar de algo, te escucho”. Pero no, no quería hablar de Koyote, ni de Chey, ni de cómo y cuánto me duele decirles adiós… Ya no quería hablar de eso, porque mi hermanito estaba ahí, junto a mí, en el sol, dispuesto a consolarme como lo ha hecho desde que nací, desde que me daba de comer en la boca, desde que intentaba defenderme en la escuela, desde que se metía entre mi papá y yo para evitar que él me pegara…
Juanito y yo conversamos un poco y comenzamos a ver una película. Cuando llegaron mami y Mimi pedimos pizza y vimos “Eyes wide shut”. Todo tranquilo y en paz. Estaba muy cansada y aún triste por el conjunto de cosas que han venido sucediendo, pero era el día en que iba a cantar Daniel con la banda de rock y realmente quería acompañarlo. Significaba mucho para él (no mi compañía, sino la presentación). Aunque muriera de sueño y frío, no pensaba perdérmelo. Fui por Luis y Fernando para que fuéramos juntos. Hacía tiempo que no veía a Luis, a pesar de ser más que mi amigo, mi familia. Le hablé de Koyote y de lo que sentía respecto a Chey y de todo lo que me estaba doliendo en ese momento. Él como siempre me hizo sentir mejor con palabras de aliento, y haciendo bromas, y recordando los buenos tiempos.
Fuimos a ver a Daniel. Realmente estaba contento y eso me hizo feliz. Lo acompañé a las tres fiestas en las que tocaba, y en las tres bailé y grité y me divertí todo lo que pude. Verlo bien me dio vigor. Cuando me fue a dejar a mi casa hablamos de cosas, y me di cuenta de que a pesar de que ya no nos vemos tanto, sigue siendo una de las personas más cercanas a mí. No imagino mi vida sin él, y no quiero hacerlo.
Amo a mi hermano porque hemos tenido encuentros y desencuentros, pero en el fondo seguimos siendo los niños inseparables de siempre; amo a Luis porque su alma es pura, porque hemos crecido juntos, porque de una u otra forma siempre hemos estado ahí el uno para el otro; amo a Chey porque no necesito decirle que la amo para que lo sepa, ni yo necesito que me lo diga, porque confío ciegamente en eso y porque le perdonaría todo; amo a Daniel porque cuando me conoció yo era la peor persona que he sido en mi vida, y aún así supo amarme, y me hizo amarlo, y eso se ha transformado en muchas cosas pero nunca se ha terminado… La gente de tu vida nunca sale de ella, la gente ajena nunca llega a estar realmente dentro. El amor es totalmente orgánico, y rechaza lo artificial de forma casi instantánea. Como dice el Muñe: es selección natural (también amo al Muñe, pero ese es un cuento que merece una hoja aparte).

¡Angelique!

Octubre 27, 2007 at 4:55 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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Sí. La vi. Fue toda una experiencia: una mujer llena de vigor yoruba, con una voz única, con un carisma impresionante, que usa su voz como instrumento de lucha por la paz y la alegría de vivir. Fue lo máximo, absolutamente lo máximo…

Terror de octubre

Octubre 26, 2007 at 2:42 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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Octubre del año pasado también fue un desastre. Fue angustiante y gris. Parece que se instituye una nueva tradición.

Prrrrrr…

Octubre 26, 2007 at 1:53 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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Ciudad de México, una azotea de la colonia Condesa, a tres grados celsius.

El frío es terrible. No lo soporto, en verdad. Yo soy de sol, de calorcito en la piel. El frío consigue abolirme. Entiendo perfectamente que en Europa la gente se suicide por el frío, entiendo que sea un medio de tortura. Entiendo mis ganas de no salir, de esconderme. Entiendo mis ganas de irme lejos… Pero estábamos hablando del frío. El frío me duele: la espalda, las lesiones, las piernas… En la madrugada me despierta el dolor. Y me siento totalmente impotente porque no se puede detener el frío con sólo desearlo. Odio el frío. Tengo frío y tú no me abrazas.

Sobre la amistad…

Octubre 25, 2007 at 2:18 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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Mucho se escribe sobre la amistad. Hay varias definiciones de ella, hay clasificaciones, ideas, refranes, etc. Sin embargo, todos la entendemos de una forma diferente. Para Aristóteles, hay tres tipos de amigos: por interés, por placer y por virtud. Los amigos por interés o utilidad son los más comunes: encuentro algo en ti que me sirve, y por eso estoy contigo. Cuando eso se termine, me iré, y mi único argumento será que “la gente cambia”. Es una falacia. Lo único que cambió fue el objetivo. Amistad narcisista, desde mi punto de vista: nunca considero al otro, el otro no existe como tal, es sólo un instrumento para la realización del yo (ego). Es un adorno. “Yo me junto con los inteligentes, yo me junto con los bonitos, yo me junto con los niños finos, etc., etc., etc.” No me importan como personas, me importan como adornos, como recursos. Te quiero mientras me das, y si no me das, qué malo eres.
Los amigos por placer también abundan. Van juntos a fiestas, beben, se divierten… Se agradan mutuamente, y eso es la base de la amistad. El día que no me des placer, o que no me sienta bien en tu compañía, me iré. Amistad hedonista. El yo sigue pensando en el yo.
La última es la amistad por virtud. Se supone que todo amor -y la amistad es una forma del amor- debe darse entre iguales. La amistad por interés, cuando dura, se da entre dos utilitarios. La amistad por placer, entre dos hedonistas. Pero la amistad por virtud, para mantenerse, debe darse entre dos seres igualmente virtuosos. Las dos primeras amistades se basan en parcialidades, no en el conocimiento real de una persona. Son, en todo el sentido de la palabra, superficiales.
La amistad por virtud, supuestamente, reúne a las tres anteriores. Somos amigos de alguien que es bueno en sí, que nos da algo bueno, y cuya compañía es agradable. Suena utópico, y en realidad lo es. Un amigo por virtud no sólo es bueno, sino que ve lo bueno que hay en ti, pero también lo malo, y aspira a que lo corrijas. Un amigo por virtud no te endulza el oído, no te dice sólo tus cualidades; te dice: “fallas en esto, y puedes mejorar”. Recuerden un poco y quizá lleguen a la misma conclusión que yo: sus amigos han estado en los momentos más difíciles, y les han dicho las más dulces y sinceras palabras de consuelo, pero también les han dicho las cosas más duras que hayan escuchado en su vida. Claro, porque un amigo siempre dice la verdad. Un amigo contempla nuestro error en silencio, espera a que todos se vayan, y entonces nos dice sin dejo de diplomacia justo lo que merecemos, porque nos quiere bien. Un amigo de verdad nos da la razón sólo cuando la tenemos, pero siempre nos dirá nuestras faltas. En la logia se dice de una manera más cruda: “cuídate de quien te adula, porque es un traidor en potencia”.
Y todo esto viene a cuento porque la amistad para mí es lo más valioso. Es una de mis formas favoritas del amor. Y el amor no se crea ni se destruye, sólo se transforma, pero no me interesa ser amiga de nadie por placer ni por utilidad. Prefiero ser persona y no personaje. Siempre, siempre les diré sus faltas a mis amigos, del mismo modo que agradezco que me las digan -ésa es la forma que tengo de reconocerlos-. Cuando quieran una amiga de verdad, aquí están mis ojos y mis oídos y mis manos. Pero si buscan algo ajeno al amor puro, seguramente no durará la cercanía.

Una aventura loca!!!

Octubre 25, 2007 at 1:40 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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Se me ve en la carita, se me nota…

Ya estuve doliente, pero si el amor no es para siempre y la amistad no es para siempre, el dolor menos que menos… A bailar, que la penita se quita gozando.

En este viaje…

Octubre 20, 2007 at 4:41 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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…en este viaje sí estoy sola. Estoy decepcionada. Triste. Dolida. La gente me decía que era tonta y tenía razón. Todos esos milagros en los que yo creía eran pendejadas. Simples pendejadas. La gente no es buena. La gente toma lo que puede, te desbarata y se va. Si necesita algo más, regresa. Si no, ni siquiera mira hacia atrás.
Yo nunca maldigo. Pero hoy sí. Hoy los maldigo a todos. A todos. Por matar mi confianza en la gente, mi fe en el mundo, mis ojos, mis palabras.
Me quedo callada. No me digan nada, no quiero saber… No les creo. Ya no le creo a nadie. He llorado suficiente en mi vida. Me la he pasado llorando todo el tiempo. He creído en todo el mundo y todos me han fallado. De mi corazón sólo queda la cáscara, le arranqué todo lo que había adentro. No sé nada. No quiero. No sé. Les deseo desde el fondo de mis entrañas que se puedan ver un día de la manera en que yo los veo hoy, y se sientan asqueados, y no puedan huir a ningún lado, y estén condenados siempre a ser ustedes. A ser siempre ustedes, con su egoísmo y sus errores y su crueldad. Les deseo que sean egoístas, crueles y que se equivoquen sólo consigo mismos. Les deseo que cuando eso les ocurra nadie los abrace. Les deseo todo mi dolor y toda mi soledad, y deseo que tampoco se la merezcan y aún así no puedan evitarlos.
Tengo la sangre negra, y me sale por todos los poros.

Angelique Kidjo en México

Octubre 19, 2007 at 4:54 pm | In Uncategorized | Leave a Comment
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Sí. Mi cantante africana favorita estará en México y no pienso perderme ese concierto. No ocurrirá lo mismo que con Gal Costa o con el Madredeus Sinfónico…

Las africanas cantan con una calma secreta, con paciencia de piedra sonando en un río, que se queda quieta dejando el sonido pasar. Eso lo heredan las cubanas y las braileñas en cierta medida. La voz de las cantantes africanas me conmueve como el arrullo de una madre sabia, antediluviana. Ya les contaré lo que suceda, pero estoy, desde ahora, hipnotizada por la magia de la espera de un milagro.

Neverland

Octubre 15, 2007 at 12:20 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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Todo el mundo me dice que madure. Que si soy muy niña, muy ridícula, muy boba… A mí me gusta ser así…

… y al Koyote también. El Koyote se ríe en el cine, camina por el centro con una sonrisa, toma fotos y fotos… No le gusta el dulce, pero se lo come igual…

¿Por qué sólo los felices tenemos que madurar? Que maduren los otros, los que todavía no dejan de molestar a los que andamos por ahí, libres, disfrutando la vida tibia, la vida buena.

Yo quiero seguir viviendo en Nunca Jamás. Acepto alegre a quien quiera ser mi vecino. Lo recibiré en mi casa, con té de limón y pan tostado con mermelada de naranja. A quien llegue le leeré un cuento, le cantaré una canción. No me vuelvan a pedir que madure, mejor visítenme, aunque me sigan regañando.

Riding in cars with boys

Octubre 8, 2007 at 3:11 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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Domingo en casa. Desde hace mucho tiempo mis domingos no parecían del todo domingos, pero este sí: decido salir a comprar comida rápida y alguna película para pasar la tarde. Ya tengo casi todas las que están en el rack de joyas menospreciadas del Mixup, de modo que me aventuré por los anaqueles de cine comercial (a veces uno encuentra material mal clasificado…). De pronto vi una película que me gusta, que es uno de eso placeres culpables (o culposos, como el lector prefiera): Riding in cars with boys, con Drew Barrymore (traducida al español como “Los chicos de mi vida”). Nuevamente confirmo que la gente que se encarga de hacer los slogans y las sinopsis no está en nada; en el caso de esta película, la frase promocional es: “ella lo hacía todo mal, pero todo le salía bien”. Es falso. Todo lo que se dice en la caja del DVD nos da un panorama erróneo de lo que contiene: la película es un dramita palomero, que a mí en lo personal me gusta y me conmueve, sobre todo porque presenta uno de los dilemas más constantes y difíciles de la vida: elegir entre la vida que amas y las personas que amas… Bueno, no exactamente, pero a veces hacemos cosas que odiamos a causa de gente a quienes amamos. Y en la película aparecen otras cuestiones vitales, cotidianas: las dudas ante una maternidad no planeada, la indefensión de un niño que no entiende que sus padres también son niños, lo duro de elegir entre los padres, lo difícil que es hacernos responsables de nuestras propias vidas… Es lacrimógena, lo admito, pero me gusta. Me gusta aunque me pone triste. Me identifico con el niño. Me identifico con la mamá. Creo que mis padres también dudaron si realmente me querían o me tenían qué querer… Ah, fue una linda tarde de domingo, una película dominguera, un entrar y salir en la memoria, un secarme las lágrimas y despertar como de un sueño, y darme cuenta de que estoy aquí, de que no pasa nada, de que todo está bien…

La verdad sobre Sansón

Octubre 5, 2007 at 9:50 pm | In Uncategorized | Leave a Comment
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Sansón no perdió la fuerza porque le cortaron el cabello, sino porque creyó en las falsas palabras de alguien a quien amaba, pero que lo traicionó. Recuperó su vigor cuando volvió el rostro al cielo y recobró la fe.
Me corté casi cuatro años de cabello que solían representar mi pasado feliz. Miro al cielo y creo que aún no he recuperado mis fuerzas.

El tráfico

Octubre 2, 2007 at 2:09 am | In Uncategorized | Leave a Comment
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Para quienes vivimos en esta ciudad, el tráfico no es un proceso, sino un lugar. “Estoy en el tráfico” significa algo más que sólo eso, pues nuestros trayectos pueden ser tan largos que se convierten en escenarios, en anécdotas. He visto y vivido suficientes cosas dentro de un auto, con amigos, en pequeñas y grandes vías, como para decir eso. Hoy en la mañana, mientras iba en el taxi rumbo a la universidad, recordé al chico que se subió una vez al microbús, con vestimenta dark y actitud deprimida, a cantar “Buenos días señor sol”. Fue todo un performance. También recordé lo sórdido que me pareció un hombre que escuchaba, solo, dentro de su camioneta, con todas las ventanillas cerradas y con el volumen suficientemente alto como para que yo escuchara desde el coche de Chey con las ventanillas cerradas, “Guitarra”, de Madredeus. El hombre tenía la vista fija en la congestión vial, y se percibía una gran tensión en sus mandíbulas, así que se encerró en una burbuja de acero a repetir y repetir una canción hermosa, a todo volumen, como si con eso pudiera elevarse y flotar por encima del cotidiano urbano. ¿Qué decir de los heridos que a veces nos toca ver, cuando pasamos junto al lugar donde ha ocurrido un accidente? ¿O de las conversaciones que pueden surgir en un largo trayecto? Recuerdo que una vez Chey me acompañó al COLMEX y durante el camino habló y habló, en una especie de terapia en movimiento. En ese mismo coche hicimos el viajecito a Toluca que desembocó en un tránsito lluvioso por Santa Fe que desató nuestra simpleza, de manera que terminamos riéndonos y cantando canciones de Luis Miguel. En el tráfico he reído, cantado, llorado, confesado, besado, gritado, leído, respondido “sí” a un “¿quieres ser mi novia?” y tantas otras cosas que recuerdo dulcemente. Después de todo, pasamos horas en el tráfico, y esas horas las tenemos que vivir.
  • Lo antes dicho

  • Los trabajos y los días

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