Yo lo vi también
Julio 31, 2008 at 6:59 am | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Uncategorized
Esta es una canción de revelación y desencanto. Pero después de eso viene la esperanza. Yo canto y espero.
Mañosa
Julio 29, 2008 at 1:36 am | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Uncategorized
“¿Quién soy, después de amarte a ti a dónde voy?” Recuerdo que Isra cantaba esa canción de Alejandro Filio y, como introducción, decía que cada vez que terminamos con alguien nos quedamos con algunas mañas nuevas, que no teníamos antes de amarlo. Eso es cierto en más de un sentido: esa música que uno tanto criticó termina transformándose en recuerdo, por poner un ejemplo frívolo, pero también ocurre que uno aprende maneras de vivir, y eso puede ser, tarde o temprano, nuestra muerte.
Yo nací mañosa. Desde niña me las ingeniaba para ser la buena o la mala a placer, según lo requiriera el caso. Mi papá me enseñó que yo podía hacer que un hombre hiciera lo que yo quisiera, siempre y cuando tuviera cuidado de no hartarlo; ese truco me funcionó bien y llegué a dominar las argucias femeninas más sofisticadas -que, curiosamente, son todas variantes de hablar y callar, sólo en diferentes momentos, tonos y situaciones-. Como dice Juan Gabriel en su rola (salvajemente varonil, por cierto) “yo era muy feliz, yo vivía muy bien”.
El problema es que uno se enamora. Y cuando uno se enamora se confía. Y cuando uno se confía suelta las mañas. (No hay frase que me guste más, que me parezca más precisa, que esa que usan los niños cuando saben que ya no pueden ganar en cualquier juego: me doy). Uno se enamora y “se da”. Cuando recobra la lucidez puede ver con claridad que dejó pasar oportunidades claras de tener la ventaja, pero qué más da, si ya no hay vuelta. Sólo nos resta salir con los amigos a beber, a cantar, a llamarle a alguien a las tres de la mañana y decirle la verdad, que nos seguimos dando, que por favor. Pero nada. Del otro lado ese alguien cuelga, y uno se ve rodeado de los amigos, de las cervezas, del trío que canta para que uno se desangre, eso sí, con lujo de soundtrack. Lo que sigue es la cruda y las sucesivas borracheras, las necesarias, hasta que otra vez sentimos que nos podemos reír y que, al final de cuentas, no era para tanto, al cabo y qué.
Encontramos a alguien, encontramos muchos alguien. Sus manos su cara sus ojos sus palabras, todo nos recuerda algo: nuestras viejas mañas. Todo es el pie que necesita el actor para recordar su parlamento, y ahí está una otra vez, vuelta a las mañas. Todo vuelve a ser un código que sé -que sabemos leer-.
Pero resulta que no. Que esta vez no me acuerdo de nada, que en el último proceso de rendición salí tan pero tan cansada, que no tuve tiempo fuerzas ganas de emborracharme, de llorar, de reclamar mis mañas. Y me quedé sin ellas. Más indefensa y más tonta que al principio de mi mismísima niñez.
¿Será que esos juegos se vuelven a aprender o que sólo me queda acostumbrarme a ser sincera?
Mudar
Julio 27, 2008 at 11:37 pm | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Uncategorized
En portugués significa cambiar. Mi familia y yo iniciamos una mudanza extraña, como de película o telenovela: después de años, volveremos (volverán) a la casa donde vivíamos con mi papá. Donde la pasamos tan mal. De donde huímos, hace diez u once años, no lo recuerdo muy bien.
Parte de esa mudanza consiste en limpiar, en desechar, en soltar cosas que ya no son necesarias; este proceso es todo un viaje en sí.
Hoy leía mis trabajos de la licenciatura. Encontré fotocopias y cosas que creí que usaría. De pronto sentí que ya sé quién soy y cuánto mido, y que quizá nunca sea como entonces creí. Pero por ahora soy feliz, y las viejas aspiraciones no me pesan. Se siente bien viajar ligero.
Escribo eso último y miro mi mano: de alguna forma la herida es un signo de lo que no aprendí a tiempo. Y ahora tengo otra bola y sigue el dolor, pero esta vez lo viviré diferente. Si a final de cuentas, la operación no resolvió nada, ignoraré que la bola está y quizá se vaya. Quizá no, pero al menos no me preocuparé por ella.
En estos días han pasado cosas que me han hecho darme cuenta de que soy complicada, pero no estoy tan loca. Quizá sólo tenga que ponerme de acuerdo conmigo misma y, entonces sí, mudar.
El derecho de bloguear
Julio 22, 2008 at 7:09 pm | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Uncategorized
Así, como nombre de telenovela. Y es que bloguear significa decir, y decir es, sin duda, un derecho.
Cuando inicié esta bitácora no tenía realmente una intención. Era parte de una rebeldía ñoña en un trabajo en el que el internet estaba prohibido. Me divertía publicar bobadas, que nunca creí que alguien llegara a leer. El tiempo ha pasado y he llegado a conocer el fenómeno bloguero de una forma distinta: me ha hecho conocer personas y formas de ver y decir. Aunque hay muchos que, como yo, sólo vemos en esto una forma de pasar el tiempo, hay gente que realmente hace algo con esta herramienta. Sea cual fuere el caso, lo verdaderamente importante es poder hacerlo. Es decir, que todos tengamos un lugar para expresar lo que sea; que las teorías del Rufián Melancólico, los cuidados textos de Zambomba, el humor de Plaqueta, las cavilaciones dislocadas de Koyote, las imágenes de Yvette, tengan su espacio, y que las opiniones y observaciones de gente como Yoani Sánchez o el Cubano de la Isla tengan la misma validez y cabida. A este blog agridulce le quedan pocos días de vida, pero creo que para mí será difícil -ahora- separarme de este medio. Nos estaremos viendo (leyendo) pronto, muchas gracias a todos. Comienza la mudanza.
Cuando inicié esta bitácora no tenía realmente una intención. Era parte de una rebeldía ñoña en un trabajo en el que el internet estaba prohibido. Me divertía publicar bobadas, que nunca creí que alguien llegara a leer. El tiempo ha pasado y he llegado a conocer el fenómeno bloguero de una forma distinta: me ha hecho conocer personas y formas de ver y decir. Aunque hay muchos que, como yo, sólo vemos en esto una forma de pasar el tiempo, hay gente que realmente hace algo con esta herramienta. Sea cual fuere el caso, lo verdaderamente importante es poder hacerlo. Es decir, que todos tengamos un lugar para expresar lo que sea; que las teorías del Rufián Melancólico, los cuidados textos de Zambomba, el humor de Plaqueta, las cavilaciones dislocadas de Koyote, las imágenes de Yvette, tengan su espacio, y que las opiniones y observaciones de gente como Yoani Sánchez o el Cubano de la Isla tengan la misma validez y cabida. A este blog agridulce le quedan pocos días de vida, pero creo que para mí será difícil -ahora- separarme de este medio. Nos estaremos viendo (leyendo) pronto, muchas gracias a todos. Comienza la mudanza.
Albur de amor
Julio 22, 2008 at 6:41 pm | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Uncategorized
Dice Pedro que un quiste es una suplantación rencorosa de algo que no se dio. Para despedirlo como se debe, cantemos bien las rancheras.
Miedo
Julio 18, 2008 at 6:05 pm | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Uncategorized
Dicen que todos tenemos una emociòn predominante. La mìa es el miedo, creo que ya lo habìa dicho. Ùltimamente lo he tenido presente, sobre todo de madrugada, cuando no puedo mover la mano y creo que ya nunca me va a quedar igual, que mi manita ya no es la que diosito me mandò sino la que me dejaron los mèdicos despuès de sus “malandronadas”.
Yo siempre tengo miedo, todo me da miedo, y con todo y eso he hecho muchas locuras en mi vida, porque el que es loco es loco aunque se muera de miedo. A veces cuando le cuento mis locas historias a la gente, me preguntan si no me dio miedo… Y muchas veces yo misma me pregunto: “¿còmo, no me dio?” La verdad es que siempre me dio, pero me lo aguantè como Don Cacahuate, o no tuve tiempo de sentirlo y lloriquear. Creo que conmigo funciona bien el factor sorpresa -excepto cuando me lo anuncian, porque las sorpresas me dan miedo-.
Lo curioso es que lo seguro me caga. Busquè otra palabra para decirlo, pero la màs justa es esa. No tolero ir a la segura en ciertas cosas, me da la impresiòn de que es lo mismo que engañar. Y todo esto viene a cuento porque ayer vi con mi mami Gone with the wind, y pensaba que uno nunca sabe lo que vendrà, por eso enfrenta las peores cosas con calma, porque no existe ese miedo previo. Sin embargo, las cosas que notamos en nosotros mismos nos asustan, y preferimos engañarnos y huir. Uno siempre sabe cuando està enamorado o cuando ya nose va a enamorar. Entonces, cuando uno se enamora, se siente en peligro y corre a toda velocidad -a menos que el otro sea fuerte y te obligue a quererlo, como dice Javier Marìas-. En cambio, cuando uno sabe que no se va a enamorar pero lo van a querer mucho a uno, uno se queda, se pone còmodo y se predestina al autoengaño. Por eso el amor verdadero ya casi no se encuentra en nuestros dìas. Por eso prefiero temer que mentir.
Yo siempre tengo miedo, todo me da miedo, y con todo y eso he hecho muchas locuras en mi vida, porque el que es loco es loco aunque se muera de miedo. A veces cuando le cuento mis locas historias a la gente, me preguntan si no me dio miedo… Y muchas veces yo misma me pregunto: “¿còmo, no me dio?” La verdad es que siempre me dio, pero me lo aguantè como Don Cacahuate, o no tuve tiempo de sentirlo y lloriquear. Creo que conmigo funciona bien el factor sorpresa -excepto cuando me lo anuncian, porque las sorpresas me dan miedo-.
Lo curioso es que lo seguro me caga. Busquè otra palabra para decirlo, pero la màs justa es esa. No tolero ir a la segura en ciertas cosas, me da la impresiòn de que es lo mismo que engañar. Y todo esto viene a cuento porque ayer vi con mi mami Gone with the wind, y pensaba que uno nunca sabe lo que vendrà, por eso enfrenta las peores cosas con calma, porque no existe ese miedo previo. Sin embargo, las cosas que notamos en nosotros mismos nos asustan, y preferimos engañarnos y huir. Uno siempre sabe cuando està enamorado o cuando ya nose va a enamorar. Entonces, cuando uno se enamora, se siente en peligro y corre a toda velocidad -a menos que el otro sea fuerte y te obligue a quererlo, como dice Javier Marìas-. En cambio, cuando uno sabe que no se va a enamorar pero lo van a querer mucho a uno, uno se queda, se pone còmodo y se predestina al autoengaño. Por eso el amor verdadero ya casi no se encuentra en nuestros dìas. Por eso prefiero temer que mentir.
Operación
Julio 16, 2008 at 6:47 pm | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Uncategorized
Todavía me duele la mano y no puedo mover los dedos -que solían ser los más rápidos del Oeste-, pero no puedo dejar de postear sobre la operación. Jeje.
Fue la primera vez que me operaron algo, así que como imaginarán me moría de miedo. Antes de ponerme la anestesia me hicieron unas cortaditas para marcar el lugar de la inyección, lo cual fue muy doloroso, aunque después de eso todo dejó de doler. Como sólo me anestesiaron la mano, estaba completamente consciente -o bueno, tan consciente como yo puedo estar- pero no tenía ni la más mínima intención de escuchar a los doctores decir: “újule, mira cómo está eso de … bla, bla, bla”, así que me puse a escuchar música en el Ipod. En situaciones como esa sólo los Beatles me podían hacer sentir mejor.
Lo horrible de la anestesia es que, aunque no hay dolor, puedes sentir cómo alguien manipula alguna parte de tu cuerpo sin ninguna compasión. Sentí cómo el doctor empujaba mi muñeca, cómo tiraba de ella, cómo escarbaba entre mis huesitos y cómo metió los dedos para ver si quedaba algo. Todo lo anterior no dolió, pero lo sentí -ejem, creo que este post no es apto para pachecos-.
Al final el doctor me dijo: “mira qué bien quedó”. Yo me negué. Luego me mostró la bolsa del quiste, ya vacía. Dijo que estaba bonita (yo pensé, claro, combina con unos zapatos Gucci…). En ese momento me pareció comprender a mis alumnos, cuando me observan extrañados ante un gozo del que sólo yo participo (aunque creo que sí hay diferencias entre un quiste y un poema de Pessoa, si se me permite el comentario).
Las cirugías son horribles, dolorosas y traumáticas. Todo el tiempo tuve miedo y un nudo en la garganta. Y debo decir que acepté hacérmela sólo porque en mi itá estaba anunciada, y ese día me limpié con un trozo de carne delante de Oggún. Los médicos se creen tan autosuficientes porque no saben que sin brujería no son nada.
En la tarde vi Annie Hall. Me conmovió mucho. Son señales. Sobre todo las últimas frases:
“After that it got pretty late, and we both had to go, but it was great seeing Annie again. I… I realized what a terrific person she was, and… and how much fun it was just knowing her; and I… I, I thought of that old joke, y’know, the, this… this guy goes to a psychiatrist and says, “Doc, uh, my brother’s crazy; he thinks he’s a chicken.” And, uh, the doctor says, “Well, why don’t you turn him in?” The guy says, “I would, but I need the eggs.” Well, I guess that’s pretty much now how I feel about relationships; y’know, they’re totally irrational, and crazy, and absurd, and… but, uh, I guess we keep goin’ through it because, uh, most of us… need the eggs.”
Piensen en ello mientras yo me recupero. Estaré escribiendo pronto.
Al final el doctor me dijo: “mira qué bien quedó”. Yo me negué. Luego me mostró la bolsa del quiste, ya vacía. Dijo que estaba bonita (yo pensé, claro, combina con unos zapatos Gucci…). En ese momento me pareció comprender a mis alumnos, cuando me observan extrañados ante un gozo del que sólo yo participo (aunque creo que sí hay diferencias entre un quiste y un poema de Pessoa, si se me permite el comentario).
Las cirugías son horribles, dolorosas y traumáticas. Todo el tiempo tuve miedo y un nudo en la garganta. Y debo decir que acepté hacérmela sólo porque en mi itá estaba anunciada, y ese día me limpié con un trozo de carne delante de Oggún. Los médicos se creen tan autosuficientes porque no saben que sin brujería no son nada.
En la tarde vi Annie Hall. Me conmovió mucho. Son señales. Sobre todo las últimas frases:
“After that it got pretty late, and we both had to go, but it was great seeing Annie again. I… I realized what a terrific person she was, and… and how much fun it was just knowing her; and I… I, I thought of that old joke, y’know, the, this… this guy goes to a psychiatrist and says, “Doc, uh, my brother’s crazy; he thinks he’s a chicken.” And, uh, the doctor says, “Well, why don’t you turn him in?” The guy says, “I would, but I need the eggs.” Well, I guess that’s pretty much now how I feel about relationships; y’know, they’re totally irrational, and crazy, and absurd, and… but, uh, I guess we keep goin’ through it because, uh, most of us… need the eggs.”
Piensen en ello mientras yo me recupero. Estaré escribiendo pronto.
La sangre de pollo me hace llorar
Julio 14, 2008 at 4:34 am | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Uncategorized
Se suponía que este blog debía morir, pero por ahora tengo que escribir este post, y lo haré con total soltura al saber que pronto desaparecerá del ciberespacio, muajajaja…
La sangre de pollo me hace llorar, más específicamente su olor. Me recuerda el día que conocí a Nelsito. Él y yo olíamos a sangre de pollo porque estábamos recibiendo los guerreros. ¿Y a qué viene todo esto?, dirán ustedes. A que hoy tuve una revelación, respondo yo. Mejor me explico.
Todo empezó cuando mi padrino me levantó para un santo. Acepté porque nunca me niego cuando me levantan, además Padrino necesitaba ayuda esta vez, y aunque no tenía deseos de ir al santo, accedí. Apenas en la madrugada de hoy, horas antes de acudir a la cita, pensé en no llegar. Lo único que me hizo ir fue que no quería que mi padrino se enojara conmigo. Así que aguanté mi crisis mañanera y fui. Lo que más me atormentaba en realidad era no saber por qué no quería ir algo que antes me gustaba tanto. Fue todo un martirio, fue la gota que derramó mi vaso después de días y días de no aguantarme ni yo (pobres de ustedes).
En cuanto llegué todo cambió; poco a poco empecé a recordar lo que tanto amo de la religión -que es simplemente todo-. Sin embargo, también empecé a recordar lo feliz que uno puede ser cuando tiene la capacidad de creer lo que sea, porque cree en todo, porque tiene una fe a toda prueba. Mi problema últimamente es que ya no creo en nada. “No, ni en mí”, diría Pessoa, o Álvaro de Campos, que es lo mismo que al revés.
Siempre me conmueve la ceremonia del santo, siempre en algún momento me dan ganas de llorar, pero hoy fue especial porque hacía tiempo no estaba en una, y porque siempre las cosas religiosas me recuerdan a Nelsito. Es inevitable: recibimos los guerreros juntos, me hice santo en su casa, su papá y su tío son mis padrinos, y demás detalles que ahora no vienen al caso. El recuerdo de hoy fue dulce y triste, vívido y próximo. Entonces llegó la revelación: he pasado todo este tiempo creyendo que estaba enojada con él, con las circunstancias, o con la gente que se metió en lo que no debía… Pero hoy me di cuenta de que en realidad estaba enojada conmigo, por seguir sintiendo lo mismo por él a pesar de que ha pasado tanto tiempo, por extrañar sus defectos, por conocer de sobra las razones por las cuales no iba a funcionar y a la vez pensar que quizá sí. Que quizá éramos bastante él y yo. Que quizá. He pasado tanto tiempo odiándome por no poder odiarlo, enojándome por querer preguntar por él, decepcionándome de mí por querer verlo y luchando contra mí misma por no aceptar las explicaciones que mi razón elabora. He pasado tanto tiempo queriendo no quererlo que estoy exhausta. Y al final, no he conseguido mucho. Hoy lo extrañaba tanto como siempre y me acordaba de él y quería llorar. Tal vez hay historias que nunca suceden, pero también hay otras que no terminan. Aunque terminen.
Suerte
Julio 4, 2008 at 3:37 am | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Uncategorized
Las cosas van cambiando y mi suerte también. Aunque anoche tuve una manchita de sombra y un dolor en el corazón que no me dejó dormir, hoy las cosas volvieron a ser luminosas. Encontré plantitas de escritorio y ahora en mi cuarto hay vida. Vi a Isra y lo abracé y me sucedió lo mejor que me pudo ocurrir: reencontrarlo y darme cuenta de que nunca estuvimos lejos.Todo estaba donde lo dejamos: las risas, las canciones, esa extraña comunicación que tenemos, el profundo entendimiento. Este blog sigue siendo muy rosa, como dijo Su Alteza Gato, y puedo darme el lujo de decir que me sentí afortunada por la tarde de hoy, por reír hasta las lágrimas, por coverear a Muna Zul… Por estar viva. Quisiera mandar en mi corazón pero no puedo; mi corazón manda en mí y, a decir verdad, no lo hace tan mal.
Además, como Premio Mayor, hoy mientras calificaba los exámenes, muy triste porque sentí que mi mensaje no tuvo resonancia en mis alumnos -chicos brillantes, expuestos a mi curso express de literatura moderna- encontré una “Nota”. Casi lloro, pero no sólo por el hecho de sentir que logré algo, sino por la alegría que supone el descubrimiento que mi alumno está viviendo: “aprendí y comprendí lo que pensé que había aprendido y comprendido antes (…). Sé que Borges está loco y que Kafka es aburrido (aclaro que yo no le dije nada de eso). Sé que la Naranja Mecánica habla de libertad y que con Woody Allen sigo teniendo prejuicios. Sin embargo, lo más importante que aprendí (…) es que leer puede ser tan profundo o tan ligero como uno quiera”… En este año de tanto trabajo en el Tec he tenido bastantes satisfacciones, a decir verdad, más de las que imaginé. Me considero en verdad afortunada y quería compartirles mi suerte. Este blog ya está en las últimas, y germina algo nuevo. Espero que, cuando lo nuevo nazca, ustedes me den suerte, compartan su suerte, no me dejen a mi suerte. Esto empieza a sonar a despedida, y en una despedida sólo puedo desearles paz y suerte.
Orden
Julio 1, 2008 at 3:19 am | In Uncategorized | Leave a CommentTags: Uncategorized
Estoy poniendo todo en orden. Me estoy alejando de lo que ya no es, de lo que me hizo daño. Estoy volviendo a planear. Tomo rumbo. Ordeno mi cuarto y decido hacerlo cómodo. Cuanto más cómodo mejor. Todo va a cambiar. Todo se renueva y cambia. Siempre es mejor comenzar en una hoja blanca y limpiecita, me encargaré de ponerle dibujitos nuevos…
Lo antes dicho
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