250 maneras de lavar los platos

Julio 4, 2009 at 2:58 pm | In Esto no pasa, Mente adentro, Tripas y corazón, buscando a nemo | Leave a Comment

A veces uno escribe por urgencia, como hoy.

En Australia, al menos en casa de Sue, los platos sucios se meten en una tarja llena de agua caliente con jabón, se les pasa una esponja y luego se les apila sin enjuagar, para que se escurran. Eso me daba tanto asco que siempre que yo comía ahí yo lavaba los platos tal como aprendí a hacerlo en mi casa, claro está.

Dicen por ahí que en el mundo existen al menos 250 formas distintas de lavar los platos. Sin embargo, cada cabeza es un mundo y nosotros los lavamos de acuerdo con la que conocemos. Eso no es bueno ni malo, pero la vida es mucho más: pienso hoy que uno a veces se empeña tanto en hacer las cosas bien que las hace de una sola forma, y eso nos conduce a equivocarnos; uno a veces se rehusa a cometer los mismos errores de antes, pero cree que ese error es el único error que existe, y lo ve incluso donde no está, y entonces cancela todas las posibilidades de aprender de un nuevo error y de lograr un nuevo acierto. Y todo por no saber que hay, al menos, 250 maneras de lavar los platos.

Le tengo un amor y un respeto muy especial a los objetos, después de todo, son recordatorios y testigos de nuestra historia. Conforme pasa el tiempo cobran significados distintos, y aunque sean los mismos siempre que volvemos a ellos son diferentes, pero con un cambio sutil que no nos asusta.

En mi librero conviven distintos momentos de mi vida: están los libros de la carrera, los que compré cuando empecé a trabajar, los que me han regalado y los que me han prestado. Están, también, los que heredé de mi papá. La multitud de recuerdos se agolpa y me toca de una manera especial. Hay tantas lecciones contenidas en ellos, más allá de las palabras que tienen escritas…

El lunes me voy a mi nueva casa. Tengo toda la intención de construir un nido dónde recibir amigos, compadres, ahijadas, hermanos e incluso gorrones. Me emociona pensar en qué se covertirá “la casa de Nora”. Cada sitio tiene su personalidad y su mitología, como el Sky Bar y el Heartbreak Hotel. Me emociona también saber que llego renovada a un lugar también nuevo, y que esto es otro tiempo y otra oportunidad. Nunca me arrepiento, pero hoy veo con claridad qué cosas hubiera hecho distinto, y cuáles haré diferente justo en este momento, aunque nadie me quiera creer. Si hay 250 maneras de lavar los platos, creo que al menos puedo aprender un par de formas de vivir. Y ojalá la gente descubriera que me puede ver de más de una forma. Yo lo he descubierto hoy y no me parece tarde. Nunca es realmente tarde para nada. Recuerden: there’s nothing you can do, but you can learn how to be you in time. It’s easy: all you need is love.

(Mi mano sigue ahí, con mi propuesta bien puesta y mi corazón en el lugar correcto.)

 

 

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