Después de dos semestres estudiando francés, por fin le he tomado el gusto. No ocupará el lugarde mi lengua extranjera favorita, que sigue siendo el portugués, pero digamos que me empieza a interesar. Originalmente, comencé a estudiarlo porque estaba harta de la gente que se siente muy intelectual y te ve feo si no sabes francés. Ahora lo estudio porque me divierte acceder a otra estructura, a otro código. Comienzan las curiosidades, como el pseudo pronombre “en” y la concordancia del participio del pasado compuesto con el objeto directo, en género y número. Ahm, bueno, es divertido, vaya.
Creo que en gran medida le debo este interés a mi profe de este semestre. Es un chico bienvibroso, se nota que disfruta dar clases de francés. Además, hace las clases amenas y sencillas, y nos motiva todo el tiempo. Me cae tan bien que ha logrado hacer que el francés me guste aunque sea un poco.
Ahora veremos qué sucede. No sé si en enero aún tendré acceso a mis clases de francés, pero sería una pena dejarlas, ahora que me voy poniendo cómoda.



